El espectáculo comienza
cuando Mariona sube a la azotea. Como casi todos
los días, Mariona ayuda a su madre a tender la
ropa. Le encanta subir a la azotea porque es su rincón
de juegos preferido. Además, para divertirse
no necesita grandes juguetes, le bastan las cuatro agujas
de tender la ropa y demás utensilios que va encontrando
desperdigados por la azotea.
Mariona, que es muy parlanchina, nos enseña su
azotea, qué vecinos conviven con ella y las historias
en las que se ve envuelta a través de los cuentos.
Éstos se van introduciendo de una forma tan suave
que, a veces, es difícil distinguir entre el
cuento y la experiencia vivida.