Como complementos principales (no los únicos) de esta escenografia cabe destacar los inventos “mágicos” creados por el ayudante del zapatero: La cepilladora y el buscador de hebillas.
Otros elementos que componen la escenografia, como los botes de las esencias o los zapatos que bailan, están ocultos en los armarios para poder soprender en los momentos adecuados.
El ayudante de zapatero lleva un vestuario que, igual que la escenografía, correspone a la vestimenta normal que se puede esperar del trabajo que desarrolla.
Este vestuario está formado por dos piezas, la americana y los cepillos, que permiten transformar el personaje de ayudante a emperador.
La iluminación del espacio escénico está basada en luz
tenue, suave. De esta forma hay un poco más de intimidad en la obra.
Esta intimidad se ve
reforzada
por el uso de dos
luces que cuelgan de la misma escenografía, representando la iluminación del taller.